Delincuentes asesinaron a adolescente en Petare

A pesar de que no estaba involucrado con bandas, la policía lo había detenido para tratar de ubicar a Los Chicorrios, quienes se enteraron y lo mataron

 

CARLOS D’HOY @carlos_dhoy – FOTO: CORTESÍA

 

Presuntos integrantes de la banda de Los Chicorrios, que opera en el barrio José Félix Ribas de Petare, asesinaron brutalmente a un adolescente de 14 años, cuyo “delito” para los delincuentes fue haber sido interrogado horas antes por funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana.

La muerte del menor de edad, identificado solo por el nombre de Alfredo, es un grano de arena más en la ola de violencia que se ha desatado en el barrio José Félix Ribas y que esta semana tuvo su punto culminante durante un operativo de la PNB que dejó por lo menos 11 personas muertas.

Alfredo, hijo de un zapatero y de una comerciante, se había mantenido alejado de las bandas y los delincuentes. Su afición era montar bicicleta. Como no tenía nada que ver con las bandas ni con delincuentes, nada temía. El pasado martes salió con unos amigos a montar bicicleta, como lo hacía casi todos los días.

En los barrios todos se conocen, el bueno y el malo, el comerciante y el traficante, y todos se saludan como buenos vecinos, porque hay que saber convivir, y no todos son delincuentes.

Cuando salía con sus amigos, una comisión de la policía los detuvo. No se sabe a qué organismo pertenecían los funcionarios, que se los llevaron a un callejón apartado. Allí, entre golpes, empujones y amenazas, los uniformados habrían interrogado a los adolescentes sobre la ubicación de los integrantes de la banda de Los Chicorrios.

Después del interrogatorio los policías los soltaron y los muchachos se fueron en sus bicicletas. En otro lugar de la misma barriada se desataba el infierno y un integrante de la banda Los Chicorrios caía muerto supuestamente al enfrentarse con comisiones de la policía.

En los barrios los ojos y los oídos están en todas partes, y el miércoles en la mañana Los Chicorrios fueron hasta donde se encontraba Alfredo y se lo llevaron; horas más tarde su cadáver fue localizado en un basurero. Lo habían degollado y le habían cortado la lengua. Se presume que fue torturado.

La muerte de Alfredo parece una consecuencia directa del accionar de los funcionarios que lo interrogaron el martes, de las personas que vieron y les dijeron a los delincuentes que había sido detenido, de un sistema policial que no cuenta con herramientas de inteligencia social para ubicar y detener a los delincuentes sin exponer a la población civil.

Al final Alfredo murió, se convirtió en una terrible advertencia para todos aquellos que puedan ser detenidos por la policía.