Padre de Fabián Urbina: “No pude evitar que saliera a marchar”

El padre de Fabián Iván Urbina le aconsejaba a su hijo que no asistiera a manifestaciones, pero él tenía poderosos motivos para manifestar: el futuro de su país y la angustia de no conseguir medicinas para aliviar el padecimiento de su madre. Ella sufre de cáncer en la garganta. Fabián viajó con un grupo de amigos Caracas a protestar, pero fue alcanzado por un proyectil en la clavícula. Su padre se enteró de su deceso por las redes sociales, cuando iba en camino a la Clìnica El Ávila, donde lo tenían recluido

NATALIA MATAMOROS @nmatamoros

A las 7:00 am Fabián Urbina, de 17 años de edad no fue a clases como lo tenía  programado. Prefirió faltar a un examen porque tenía un compromiso mayor: unirse a la marcha que se dirigía a la sede del Consejo Nacional Electoral para protestar contra la Asamblea Nacional Constituyente. El joven se fue sin el consentimiento de su padre. Él le pidió que no acudiera. Varias veces le dijo que esas movilizaciones eran peligrosas.

“Pero tú sabes cómo son los muchachos voluntariosos e insistentes. ¿Cómo podía evitar que fuera?, cuando todos los días con la voz quebrantada me manifestaba su preocupación por la crisis alimentaria, porque en este país no había futuro para los jóvenes. A él no lo dejaba dormir el delicado cuadro de salud de su madre: ella padece de cáncer en la garganta y conseguir los medicamentos para su tratamiento ha sido un calvario. Él tenía razones de sobra para salir a la calle a protestar”, relata su padre Iván Urbina.

Fabián también fijaba su posición en las redes sociales. Decía frases como “No nos vamos a amilanar”. “Vamos Venezuela, el que se cansa pierde” y en una de las marchas que participó en Maracay a finales del mes de abril un funcionario de la Guardia Nacional lo hirió en el brazo con una bomba lacrimógena. “Lo que le ocurrió fue un alerta y por eso no quise que continuara en la calle”, expresó. La mañana del19 de junio nadie lo detuvo. Antes de irse de su casa, en la población de Turmero, estado Aragua le prometió a su padre que se mantendría en contacto y así lo hizo.

Al mediodía le envió un mensaje de texto que decía: “hola papá, estoy bien”, y él le respondió “cuídate mijo”. No supo más de Fabián hasta las 4:50pm, cuando recibió una llamada telefónica de una mujer que decía: “Buenas hablo con un familiar de Fabián, lo llamo para informarle que su hijo resultó herido en la manifestación y su cuadro es delicado”. Iván dejó caer el celular y salió para la Clínica El Ávila, en compañía de una prima del joven y de su madrina. En el trayecto Iván veía que a través de las redes sociales aseguraban que había fallecido. Cuando llegó al centro de salud un médico se lo confirmó.

A él le explicaron que durante la marcha los funcionarios de la Guardia Nacional se apostaron en el Distribuidor Altamira para retroceder la avalancha de manifestantes. Ellos usaron metras, perdigones, ballenas y metras para evitar que la movilización llegara a feliz término. También usaron proyectiles y uno de ellos impactó en la clavícula al muchacho que no le importó enfrentar  las fuerzas de seguridad, pese a que tenía las de perder. Antes de que Fabián cayera, uno de los jóvenes que lo acompañaba le dijo que se retirara, que la represión era muy fuerte. Pero él continuó avanzando hasta que el tiro lo desplomó.

“Solo le pido al gobierno que reflexione. Mi hijo, al igual que otros jóvenes con deseos de superación fue vilmente asesinado por un uniformado cobarde que lo atacó. Esperemos el pronunciamiento de la fiscal para que este caso no quede impune”, expresó.

Admiten uso desproporcionado de la fuerza

El ministro para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol, reconoció que el joven había sido asesinado por un funcionario de la GNB y admitió el uso desproporcionado de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad. Días antes, el ministro de la Defensa, Wladimir Padrinon López había ordenado de forma tajante que “no quería ver más a un guardia cometiendo una atrocidad en la calle”. Sin embargo, continuaron los excesos que provocaron otras muertes, entre ellas la de Neomar Lander y Fabián Urbina.

A las 5:00 am de este martes, un grupo de funcionarios de la Unidad de Criminalística del Ministerio Público hizo la inspección y el levantamiento planimétrico en el sitio donde cayó Fabián.    El defensor del Pueblo Tareck William Saab, a través de su cuenta Twitter informó que hay dos funcionarios de la Guardia Nacional detenidos por el caso de Fabián en sus respectivos comandos. “Hemos solicitado que ambos funcionarios sean puestos a la orden de las autoridades competentes para determinar su responsabilidad”, indicó. Asimismo, detalló que cinco ciudadanos resultaron heridos. Mientras que en horas de la tarde la fiscal, Luisa Ortega Díaz, infomó que hay tres sargentos de la GNB privados de libertad por la muerte de Fabián.

Espíritu de lucha

Ana Luisa Agüero, era la madrina de Fabián y aunque no lo vio nacer, se creó una afinidad entre ellos que lo consideró como un ahijado. Ella lo ayudaba con la búsqueda de donativos para su madre enferma. “Hacíamos cadenas para recabar insumos y medicamentos. Aunque era prácticamente un niño no dejaba que la desgracia de tener a su madre delicada lo afectara, era un luchador. En lugar de lamentarse se movía ante varias ONG para conseguir los tratamientos. No se daba por vencido. Si en un lugar le decían que no iba a otro lado y así”, recuerda la mujer.

La enfermedad de su madre tampoco lo apartó de sus estudios, según Iván, su padre, era uno de los mejores de su clase y le puedes preguntar a cualquiera de sus profesores. “Le faltaba poco para culminar el segundo semestre de Mercadeo en el Instituto Universitario de Tecnología Antonio Ricaurte de Turmero.

Para el abogado penalista y experto en derechos humanos, Omar Mora Tosta, el caso de Fabián no es un hecho aislado forma parte de un patrón, de una política de Estado para acabar con las manifestaciones de calle. “Los militares actúan contra la población como si fuese su enemigo. Allí no tiene cabida que sólo cumplían órdenes de sus superiores. Los involucrados en este caso, son responsables al igual que los de jerarquía que ordenaron el ataque. Deberían ser juzgados por los tribunales ordinarios y sancionados por la justicia internacional por delitos de lesa humanidad”, explica.

El Ministerio Público, a su juicio, tiene la potestad de solicitar un antejuicio de mérito contra los generales y almirantes que están detrás de estas acciones represivas que han derivado en muertes.